
Un 18 de septiembre de 2006, Andrés Rebottaro abandonaba el barco de manera imprevista, dejando sin técnico a un primer equipo decano recién conformado, con figuras rutilantes como el arquero Leonardo Aguirre, Adrián Ávalos, Darío Cavallo, Claudio Sarría y Facundo Gareca entre tantos otros.
Menos de 10 días después, Jorge Solari visitaba Tucumán, con la intención de reunirse con su amigo Daniel Petrella y concretar algo favorable tanto a los chicos tucumanos como a la exitosa escuela Renato Cesarini que mantiene en Rosario. Rapidamente, dirigentes de Atlético se contactan con él y le realizan un ambicioso ofrecimiento, en el que se hablaba de un proyecto a largo plazo de no menos de 3 años, con ascensos de categorías. Fiel a su estilo de lograr hazañas (recordar aquel Independiente campeón del 89 y lo conseguido con Arabia Saudita en el Mundial de Estados Unidos), el indio se interesó muchísimo y no tardó en dar el SI. En menos de 5 días ya estaba en Tucumán y se hacía cargo de una brasa caliente, un plantel rico en nombres pero que apenas rendía en lo futbolístico. Un mosaico de estrellas que, evidenciado en la cancha, no tenían un objetivo en común sino por el contrario, cada uno hacía la suya y como qué, taparon de vergüenza al hincha al ni siquiera conseguir la clasificación por primera vez (y única) desde que el albiceleste milita en el Argentino A. Poco tiempo tuvo Solari de hacer algo con ese plantel, recordemos que lo tomó en sus manos practicamente en octubre (fines de septiembre) y el 11 de noviembre era eliminado. Las recriminaciones por parte de la gente no tardaron en llegar, en su gran mayoría dirigidas a los jugadores, pero en algunos de los casos al propio técnico que no solo no había conformado ese plantel, sino tampoco llegaba a las 7 semanas al frente del equipo. Los más memoriosos recordarán, que hasta se llegó a deslizar el rumor de cambio de técnico, algo nacido en un sector de nuestra dirigencia. Por suerte eso no sucedió, primó el sentido común y Jorge Solari fue confirmado en el cargo. Fiel a su convicción de no perder el tiempo, en noviembre nomás, convocó a Rodolfo Aquino, a quien sumó al plantel para el Clausura del año siguiente. El volante, venía de haber colgado los botines, estaba fuera de estado físico y futbolístico pero parecía un hombre de referencia para un plantel con aspiraciones serias de ascenso. Un mes más tarde, casi sobre el inicio de la pretemporada, sumó al delantero Leandro "la Chancha" Zárate, que sería protagonista en la fase que se avecinaba. Con ellos, paró un equipo con una línea de 3 en el fondo y doble 5, quizás, lo primero que el periodismo tucumano le criticó, a veces de mala manera y con argumentos propios de un amateurismo profesional muy emparentado a la falta de roce de Primera División.
"Cuando ganamos, la línea de 3 les parece fantástica, somos el Milan, cuando perdemos me dicen... ehhh... Solari, es culpa de la línea de 3, pare 4", comentaba siempre el profe, en cafés y alguna que otra vez en micrófonos tras alguna derrota. Sucede, que para ningún equipo es fácil asimilar un nuevo esquema táctico, menos en esta categoría en la cual, si bien hay jugadores de experiencia, no todos lo son y los planteles son una mixtura entre ambos. Llevó tiempo (y paciencia), hubo malas tardes, alguna que otra mañana de decepción, críticas, otra vez pedido de cabeza, agravios de parte de algunos sectores (por suerte muy pocos y localizados) y el equipo comenzó a funcionar. Con Gareca y Zárate como puntas y Sarría en conductor, Atlético con goles de "la chancha" se convirtió en el cuco del torneo, hilando seguidillas de 7 fechas de ganar y ganar. Lamentablemente en una inexplicable mañana, en Madryn, la ilusión pareció quebrarse, Atlético mostró un equipo dormido en el campo de juego y se comió una goleada. Fiel a su mística de, de morir, hacerlo de pie, en la revancha en Tucumán salió a comerse vivo a su rival y estuvo a un penal de conseguir la hazaña pero no le alcanzó. A pesar de todo, hubo aplauso de reconocimiento al plantel, aunque si, otra vez, algunos sectores pidiendo la cabeza del técnico, atribuyéndole errores y por ahí algunos agravios, lo acostumbrado de quienes no tienen argumentos serios (el clásico "deja de robar", "no sabés nada de fútbol, Solari", etc). Algo que pasa en todo equipo grande, incluso en los del interior. Solari aguantó, hubo un respaldo dirigencial y fue confirmado para el próximo torneo. El indio pasó el cepillo y armó, por fin, su propia versión de equipo de ascenso. Pese a recibir un ´NO´ de la dirigencia, a su pedido de determinados jugadores que podrían haber sido claves este año, aclaramos, un NO porque eran jugadores que no se ajustaban al presupuesto 2007, afinó la punta del lapiz y fue por opciones más austeras.¡ Y mal no eligió !, salvo Sarría, Erroz y un grupo, los demás son jugadores de categorías de ascenso, amateurs y algunos locales, casos Martín Granero y Lucas Ischuk (el primero jugador más regular del torneo -venía de Patria-, el segundo, hoy arquero titular -venía de Real Arroyo Seco-), Verón, Longo, Martos -que continuó-, Luis Rodríguez, Hernández y otros más. Con ellos armó este equipo sensación, que llegó a sacarle 10 puntos a su escolta, que gana, gusta y golea, que evidencia momentos de alto vuelo futbolístico. Un equipo que se lleva por delante a su rival y en lo físico saca ventajas claras, algo que le valió alzarse con 3 puntos en un repetidas ocasiones sobre la hora y nada menos que de visitante. Un Atlético muy seguro de sí mismo, a tal punto que en la adversidad no pierde la cabeza y como qué, consigue dar vuelta cualquier resultado. Una de las novedades que Solari impulsó en esta oportunidad, fue la utilización de un doble enganche y un solo punta definido. Algo que nuevamente algunos periodistas locales se encargaron de criticar, además de algunos sectores de hinchas, que obvio, veían en la formación un solo delantero y cuando los goles no llegaban, atribuían los motivos a eso.´No se puede con Paratore solo arriba´, ´el pulguita solo no puede´ fue el reclamo por algunas semanas, hasta que en el equipo prendió el sistema y un número 10 cordobés, comenzó a meter goles jugando en posición de número 9. El ´Capé´, alternándose con ´el pulguita´ Rodríguez, se internaban en el área y si no facturaba uno, facturaba el otro. Detrás, quedaba el chico Hernández como armador o a veces uno de los 2 de ataque, de ser necesario.¡ Solucionado el problema de falta de peso ofensivo !.
Sin embargo, en rueda de amigos, el indio siempre confiesa: ´cuando les hice caso, de poner 2 puntas todo el partido, apenas empatamos´ (por aquel 1 - 1 ante Luján jugado en Tucumán).La noche de un domingo 8 de octubre, en San Luis, el técnico de Juventud Unida Universitario declaraba tras sufrir una derrota por 2 a 0 a manos de Atlético: ´es muy difícil jugar contra un esquema así´, refiriéndose al planteo táctico de Solari. Con llegada al arco de todos sus hombres, muchos de los cuales facturaron aún siendo defensores, casos de Paz, Molina y Martos entre otros, todos y cada uno de los 11 que salen a la cancha saben que dispondrán de alguna situación para definir, porque así juegan los equipos de Solari. Toque, toque, suba, relevo, rotación, cada uno sabe muy bien qué hacer dentro de la cancha y eso, aunque no se consiguió de la noche a la mañana y tiene mucho que ver con la continuidad de un proceso, es lo que hoy el hincha ve y es mérito del técnico. También lo es, que este plantel, como grupo humano tire para un mismo lado, no tenga estrellas ni padezca vedetismos y reine un clima de camaradería y disciplina que solo se da cuando quien está arriba sabe imponer orden, seguridad y tranquilidad.
Con Solari, el jugador sabe que no puede relajarse, que ser ídolo de la hinchada no alcanza ni da derecho a nada por encima de sus compañeros.
Hay indio arriba, que más que indio es cacique y con él no se jode.No es poco, solo en lo futbolístico, en números, Atlético Tucumán finalizó no solo como el equipo que más puntos cosechó en el Argentino A, sino también en el fútbol argentino, algo que mereció elogios de los más importantes medios periodísticos de nuestro país.¡ Si, si, señores, Solari le devolvió la mística a Atlético !, esa mística que parecía perdida en la década del 70, tiempos de Don Manuel Giúdice y otros técnicos.
Solari dirigente
No conforme con su labor como técnico, fue mucho más allá, lo hizo desde razonamientos tan simples como propios de su formación en el ´pequeño´ Renato Cesarini: ´¿por qué pagar un plomero si uno puede cambiar el cuerito de esta canilla?, ¿por qué pagar electricista si a esta llave la podemos arreglar nosotros?, ¿por qué pagar pintor si a este arco lo podemos pintar nosotros?. Pocos lo entendieron y no faltó el que se mofara y pretendiera ridiculizarlo, alguno por ahí a través de un medio periodístico no partidario.
Detrás de ese discurso vino otro más grande: "Si el año que viene tenemos que alquilar un equipo completo y de Nacional B, va a pasar lo que pasa en toda institución que no está preparada para un ascenso, incurre en préstamos, no los puede pagar y termina como ya les pasó a ustedes". "Así, como estamos, yo se que ascendiendo o no ascendiendo me tengo que ir, porque no tenemos estructura financiera para solventar un proyecto de Nacional B y mucho menos de Primera División", dijo, e inmediatamente se encargó de buscarle solución.
Él mismo impulsó la CAMPAÑA X 10.000 SOCIOS cuyo objetivo no es otro que el de, a través de una masa societaria importante, generar los recursos financieros para que Atlético vaya adquiriendo los pases de jugadores potables tanto para el Nacional B como para Primera División.
Esto le garantizaría al club estar siempre en la puja por ascensos en las categorías superiores, a través de jugadores de gran proyección y futuro, insertándolo en el mercado de elite a nivel nacional como primer objetivo. Además, ese líquido de dinero, sería útil para otras cosas a nivel institucional, mejorar las inferiores, solventar gastos del plantel durante la competencia, obras edilicias, etc.
A pesar del cansancio tras las largas horas de trabajo con el plantel, Jorge Solari y sus colaboradores, finalizadas las prácticas, extendieron su labor a la Expo Tucumán 2007, en la que en el rol de dirigentes, en el stand que el club montó en la exposición, invitaban a la gente a asociarse. Miles de autógrafos y fotos dio ´el indio´ en aquellas largas y extenuantes tardes en Cevil Redondo, jornadas que derivaron en 1.500 socios nuevos y una rendición de cuentas que dejó boquiabiertos a los miembros de Comisión Directiva un lunes a la noche.
Alguno de ellos deslizaría: ´estoy sorprendido, estamos acostumbrados a que nos vengan a pedir plata, no a que vengan a dejarla!´. Solari, papeles y dineron en mano, hizo cuentas claras, depositando en los hombres que rigen los destinos del club, no solo TODO EL DINERO RECAUDADO, sino también la confianza de que desde ese momento lo comprenderían y acompañarían en sus objetivos.
Así como en lo futbolístico, en donde recibió críticas a veces duras e infundadas, a menudo más relacionadas con la ignorancia que con la mala fe, fue injuriado y hasta por algunos ridiculizado y obviamente se enojó.
Compartimos algunas frases suyas que merecen ser recordadas: "Me dicen que debería poner a tal jugador, entonces díganme a quien saco (silencio de todos), porque miren que entran 11 nomás"
"No entiendo a algunos hinchas, ¿dicen amar a Atlético y no tienen 15 pesos al mes para ayudarlo a salir adelante?, ¿cómo para otras cosas tienen?, ¿dónde está el amor?".
"A los que tienen que putear es a los rivales y al árbitro, hay algunos aqui que no parecen hinchas de Atlético, van a putear a la cancha y no te dejan laburar. Métanle presión al rival y al árbitro, no a los nuestros, es inaudito que no sepan qué les conviene".
"Aquí para ascender tenemos que estar todos unidos e ir para el mismo lado, sino, va a ser muy difícil", esta última, en tiempos de diferencias entre los dirigentes.
Y así, consiguió la unidad en la gente, pero no solo de ella, también de los medios partidarios, quienes se encolumnaron todos, unidos más que nunca, detrás de su persona y trabajarán a partir de Enero en una oficina anexa de socios manejadas por una Comisión que los nuclea, impulsando la campaña de conscripción de socios desde los medios, a través de ideas, estrategias y mucho trabajo en esa oficina.
Pero siempre pide más, finalizado el último partido, dejó el siguiente mensaje: "Yo dejé a los dirigentes un listado de cosas que tenemos que conseguir, ellos ya saben, así como cumplo, exijo, esas son las condiciones que se tienen que dar para que a partir del 13 de Enero encaremos la parte que falta", comentando además que la oficina céntrica de socios ya estaba alquilada, que los medios partidarios ya están trabajando en la campaña y que esperaba que en el 2008 se corone este esfuerzo de la mejor manera, con un ascenso y el club en inmejorables condiciones en materia financiera e institucional.
Para resumir de todo lo que hizo abajo mostramos los principales cambios que hizo el "Gran Solari" desde que está en Atlético.
TÁCTICAMENTE DIO CÁTEDRA DE FÚTBOL, línea de 3, doble enganche, esquema dinámico con llegada de todos al arco rival, toque, rotación, tapó la boca a muchos, pero lo hizo de la forma más leal y digna, acusando los golpes, pero devolviendo ENSEÑANZAS.
Con austeridad, LOGRÓ CONFORMAR SU PLANTEL, que en lo futbolístico luce (además de en lo táctico), en lo físico arrasa (mérito de su Preparador Físico, David Sánchez -otro gran acierto de Solari-) y como grupo humano está en inmejorables condiciones, tira para un mismo lado y en conjunto.
En los números, terminó dando CLASE A NIVEL NACIONAL, siendo el equipo más exitoso del fútbol argentino en lo matemático.
Logró un CAMBIO DE MENTALIDAD EN TODOS, además del plantel, la gente, los dirigentes (se unieron oficialismo y oposición), los medios partidarios, etc.
Impulsa trascendentales CAMBIOS INSTITUCIONALES, que de concretarse, posicionarían a Atlético en 5 años o menos, en lo más alto del fútbol argentino, tanto en lo futbolístico como en lo institucional.Hoy, muchos hablan de Jorge Solari como ¡EL HOMBRE MÁS IMPORTANTE EN ATLÉTICO TUCUMAN!.
Tanto grandes como pequeños lo quieren y lo admiran, todos quieren una foto con él y lo respaldan.