6/17/2008

EL EQUIPO DEL PUEBLO

Soportó muchas críticas a lo largo de la temporada, pero tuvo siempre el respaldo del cuerpo técnico. Se bancó como un duque los cuestionamientos que la propia gente de Atlético hacía sobre sus actuaciones, pero tuvo oportunidad de silenciar a todos, y no falló.
Cuando muchos pensaban que el “mago” terminaría la jornada de ayer soñando pesadillas con la pegada de Mauro Velárdez, casi que estamos en condiciones de asegurar que finalmente no pudo pegar un ojo.
Porque entró en la historia del club siendo el principal responsable del ascenso.
Durante el partido tuvo poco trabajo, y nada pudo hacer ante el perfecto remate del 10 cordobés, cuando moría la etapa inicial. Pero el destino le tenía preparada una grande. En los penales, estuvo perfecto. Acompañó inteligentemente el remate desviado del primero de los Fernández, contuvo el del tocayo de apellido y compañero en la zaga central “académica”, para luego definir a un costado de su colega Dei Rossi, y desatar el delirio. GRACIAS LUCAS ISCHUK!
Claro que para llegar a la definición desde los doce pasos no estuvo solo.
La solidez defensiva fue una de las claves en las que se justifica el triunfo en los 90 minutos. La seguridad de Andrés Bressán por derecha, la eficacia y elegancia Ezequiel Luna como central, junto con el aguerrido Martín Martos cubriendo la franja izquierda estuvieron a la altura de las circunstancias. Y fue solamente en una fallida excursión del lateral salteño cuando Racing pudo hacerse un hueco y establecer la paridad que incomodó a todos.
En el medio, todos los aplausos son para el genial Diego Erroz, que se puso el equipo al hombro, y fue siempre al frente. Su presencia fue vital en la recuperación del juego y en una criteriosa distribución del esférico.
El experimentado volante estuvo bien acompañado por Mauricio Verón, quien es sinónimo de marca y sacrifico, pero que entró de lleno en el corazón de los hinchas al estampar el cabezazo que estableció la paridad definitiva en el global.
Por la banda derecha, César Montiglio se mostró irregular. Por momentos punzante con sus escaladas, pero dubitativo en la marca. Seguramente no fue su mejor partido, y se fue reemplazado.
El que levantó el aplazo fue Sebastián Longo, carrilero izquierdo. Inquietó en todo momento por su andarivel, generó muchas infracciones y fue el encargado del centro perfecto hacia la cabeza de Verón.
La dupla de enganches, esta vez no pudo prevalecer. Consumidos por la marca, Claudio Sarría y Pablo Hernández no pudieron hacer de las suyas. Salvo esporádicas pinceladas, fue pobre su aporte.
Claro que, si una de esas pinceladas deriva en un gol, cobra valor agregado. Fue el caso de la veloz excursión de Hernández en territorio cordobés, promediando la media hora de la etapa inicial. Aprovechando el resbalón de su marca se proyectó hasta el final y centró para la espectacular intervención de Héctor “yaya” Álvarez, quién ensayó un taco mientras hacía un giro de 180º, para darle a la gente la primera alegría de la tarde.
El 9 tuvo su revancha por el fallido partido hecho en “la docta”, pudo convertir, y fue siempre inquietante para la defensa rival.
Durante el complemento, pudieron ingresar Héctor López, Martín Granero y Luis Rodríguez. Aunque fue poco lo que pudieron aportar. Se jugaban ya los últimos minutos, y la tensión y el nerviosismo se apoderaba de todos. El partido era trabado en el medio y sin mayores emociones, y sus ingresos no modificaron en demasía esa tendencia.
Por suerte, la historia tuvo final feliz...

Rodolfo Geréz Cardozo
www.clubatleticotucuman.com

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