La mala suerte, el cansancio de sus jugadores, por haber dejado todo en la cancha, y la expulsión de Matías García fueron las causas por la que Defensa y Justicia le empató al Decano tucumano sobre el final del partido. Injusto ya que Defensa casi no tuvo llegadas claras, fue justamente a defenderse y a intentar sacar un punto al menos de la "fortaleza" del Monumental.
Tras el golazo de cabeza de Javier Páez, Atlético aguantó el resultado con MUCHA ENTREGA, ACTITUD Y SACRIFICIO por lo que al equipo no se le puede recriminar NADA.
Lo positivo es que varios jugadores recuperaron su nivel y que Héctor Rivoira cambió de un sistema defensivo a uno más ofensivo para que la victoria quede en casa.
No pudo ser, pero valen los aplausos y el aliento de las casi 22.000 personas que alentaron como un jugador más. Lo inentendible de la noche fueron las bombas y el festejo previo al final del encuentro de alguna parte de la parcialidad decana. No hay que cantar victoria hasta que no suena el silbato final.
Atlético perdió dos puntos, pero se retiró con la frente en alto y el pecho caliente por haber dejado todo.
"Señores dejemos todo y vamos a ver al DECA, porque sus jugadores, nos van a demostrar, que salen a ganar, quieren salir campeón, que lo llevan adentro, COMO LO LLEVO YO"
3/13/2009
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